Panel: Niñez y adolescencia

Conferencia Interuniversitaria del Mer.Co.Sur contra toda forma de Discriminación, Xenofobia, Racismo y formas conexas de Intolerancia. 28 al 30 de marzo de 2001

«La Convención sobre los Derechos del Niño -CDN- y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer -CEDAW- reconocen que los/as niños/as y las mujeres tienen necesidades especificasque la sociedad ha abandonado o descuidado, un abandono que es a la vez una causa y un resultado de las formas concretas de discriminación que sufren estos grupos».

En este contexto preparatorio de la «Conferencia Mundial contra el racismo,la discriminacion racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia» introduciré la categoría NIÑAS como modelo de discriminación voluntaria encubierta.
La temática de los derechos de las niñas fue enfatizada en la última Sesión de Naciones Unidas sobre la Infancia. Los derechos de la niñas como tema específico abordará en la Primera Sesión Especial sobre el VIH/SIDA de próxima realización.
Uno de los problemas metodológicos que encontramos al abordar los derechos de las niñas como tema específico, es la ausencia de indicadores que funcionen como herramientas aptas para operar en materia género.Los indicadores aportan información acerca del tema que habrá de tratarse y facilitan la creación y/o formalización de criterios para diseñar políticas y evaluar los recursos con los que se cuenta. Un indicador inicial parte de la comparación entre la idea y la conceptualización acerca de niño y de niña históricamente evaluada.
Al respecto quiero relevar la importancia y significación del silencio que alrededor de las niñas impregna los discursos referidos al abstracto niñez. Silencio equivalente a omisión que como tal se instituye en términos de discriminación
Dicho silencio es tributario de la invisibilidad, de los estereotipos y de las vulnerabilidades a las que las niñas están expuestas y que, junto con el aprendizaje de la vergüenza y la obediencia pueden considerarse organizadores de la vida de las niñas y posteriormente de las vidas de las mujeres. La creación de indicadores para analizar el tema y fundamentar las recomendaciones precisa aportes estadísticos. Antes de iniciar el desarrollo de mi propuesta subrayo la inexistencia total de estadísticas que hayan desagregado a la niña del corpus niñez, distinguiendola del niño.
Si uno de los derechos humanos es el derecho a su identidad, este derecho no perderá su estatuto de ficción mientras la literatura, el decir popular, la academia y el periodismo insistan en llamar niño a quien es una niña.- Esta diseminación del sexismo mediante el lenguaje adquiere características de violencia simbólica e invisible cuando se le otorga un tratamiento frívolo restándole importancia; de este modo se banaliza la homologación niña como femenino de niño .Admitir esta equivalencia prologa una perversión del lenguaje,la que conduce a utilizar el masculino hombre como genérico de humanidad.
La discriminación de la niña comienza con su presencia en los imaginarios y con su ausencia simbólica cuando se la nombra mediante la extensión ilícita del masculino.Cuando es pensada por el otro surge el deterioro de su posición real, que corresponde a una niña y no a un varón
Lo que aqui pongo en juego es la elección de los adultos cuando perpetran esta homologación niño=niña en la tramitación de la comunicación verbal, escrita,técnica o doméstico-familiar.Observarlo y comentarlo criticamente produce rechazo o fastidio manifiesto en quienes son interpelados al respecto.
Desde muy pequeña-salvando las excepciones antropológica e históricamente registradas- la niña queda expuesta a teorías familiares y sociales encargadas de marcar las que se consideran sus deficits e inferioridades: paulatinamente se le transmite, mediante pautas culturales expresadas mediante discursos y otras modalidades, que ella es inferior a varón, que no dispone de la misma inteligencia, y que su futuro dependerá de su pareja con un varón(ya sea para subsistir economicamente o ñpara no padecer desamparo psiquico). Esta modalidad adquiere relevancia particular en las niñas que forman parte de las clases populares.
Más allá de las diferencias que pueden encontrarse en el análisis de diversos grupos sociales, las niñas aprenderán que el interior de su cuerpo producirá la sangre menstrual que evidenciaría la calidad de un cuerpo sucio y enfermo; en paralelo quedará excluída de la nominación de sus genitales externos e internos, si se exceptúa la inclusión de la palabra panza en lugar de útero, panza que queda convertida en recinto de «los hijitos que ella deberá engendrar».
Las mujeres creyeron y se lo transmitieron a sus hijas, que su destino era el sufrimiento,la obediencia y la esclavitud, más aún, que lo merecían por ser personas incompletas e incapaces. segun los discursos dominantes. Afirmación que recubre una distincion de jerarquias sociales y politicas.
Esta transmisión de mitos ,creencias y prejuicios por parte de las adultas (madres, maestras,etc,) hacia las niñas demandarían una larga exposición;solamente mencionaré la responsabilidad del genero mujer cuando persiste en el lugar de aquellas que se identifican con el agresor y reproducen el mensaje sexista. La produccion del discurso dominante es masculino y cuenta con la adhesión no reflexiva de un universo significativo que forma parte del genero mujer.
Sujeto en crecimiento
Desde el punto de vista psiquico, en el mismo momento en que el sujeto se inicia en el lenguaje se torna mas evidente la diferencia entre los sexos.Momento de la primera infancia en el que produce una marca respecto de la posibilidad de nominar, de nombrar las cosas y a quienes los rodean. La aparición del lenguaje y la posibilidad de distinguir los generos se gestan en la prim,era infancia al unisono durante el procesos psiquico evolutivo.Pues en ese mismo momento se induce la confusión acerca de la «superioridad» del varón que no es ajena a la relación sexualidad/poder.
Si pretendemos desactivar esta creencia es preciso intervenir en la construccion de los procesos intelectuales, judicativos y desiderativos de la comunidad para resignificar la existencia y la identidad de la niña. Para desagregarla del magma que la niñez implica.
Este enfoque psicológico puede acoplarse al concepto de capital cultural, acuñado por Bordieu que nos remite a la acumulación de registros que acerca de su cultura van logrando los seres humanos durante su existencia.
Invisibilidad
Las niñas han sido y continúan siendo invisibles en la historia , en los estudios sociales, en el lenguaje , asi como escasa y malamente descriptas en los aportes de la psicologia(salvando notorias excepciones); su invisibilidad bloquea la formulación del diagnostico más perturbador y más necesario de nuestro tiempo en materia géneros mujer y varón. Ese diagnóstico es el que conduce a darnos cuenta que aquello que debería ser objeto de estudio y revisión es el conjunto de herramientas que utilizamos para pensar y actuar, en este caso, acerca de los géneros. Sería preciso tomar como objeto de estudio no solo los modelos patriarcales incrustados en los imaginarios sociales, sino la dificultad para encontrar o construír pensamientos que no estén sujetados por la metodología que regularon esos modelos. El lenguaje no se corrige porque está tan corrompida la herramienta que ni siquiera les permite pensar que es preciso corregir.Estamos en el territorio de las denominaciones que no advierte que se carece de nominación para nombrar aquello que al nombrarse se torna reconocible en la diferencia .
O sea: La invisibilidad de la niña está acompañada por su situación como sujeto en crecimiento, perteneciente a un género que el discurso canónico definió privilegiando el pudor sexual como variable de riesgo Queda a la vista que históricamente se trató de una sujeto bajo sospecha.
La invisibilidad y su puesta bajo sospecha responden a un orden religioso-vertical, que a su vez es tributario de un orden natural pragmáticamente interpretado : dado que la niña aún no sirve para reproducirse carece de utilidad socialmente reconocida. Inutilidad «superada», o»resuelta» por la práctica del incesto , tolerada por el orden patriarcal. Practica que aun subsiste entre nosotros enmascarada en la ley bajo la forma de abuso sexual agravado por vínculo , figura que sustituye semánticamente el delito de incesto.Delito que entre nosotros no es autónomo e incriminable como tal.
Sin embargo el pragmatismo paidófilo inventó la utilidad de la niña prostituyéndola 😮 bien incorporándola en el trabajo mendicante como producctora de bienes, rango que comparte con los varones pero con otra índole de riesgos.
Unidad de medida
Si eludimos nuevamente las diversidades que aportan los datos históricos-las niñas constituyeron una unidad de medida que se caracterizó por las que se describieron como especificidades : ser dulces, suaves, complacientes, no-agresivas, en tránsito hacia su destino como futura madre y esposa; ése fue el rasero que consagró la unidad de medida. Pero esta unidad de medida que al mismo tiempo habia decretado su invisibilidad como sujeto social y que pretendía mantenerse fija (como corresponde a una unidad de medida), comenzó a derretirse debido a la conciencia de los movimientos de genero , a las teorías feministas y a los comportamientos de las niñas .
La legitimación de la niña actual como sujeto diferente de los contenidos del discurso canónico proviene de las políticas que se dieron a si mismas niñas y adolescentes que operan en los intersticios, en los resquicios que dejan entreabiertos los imperativos culturales, al decir de Turner. Espacios donde se reinscriben y ajustan las cosas aprendidas y aceptadas. En esos espacios intersticiales las niñas y adolescentes inventaron culturas atropelladortas de las imposiciones convencionales: por ejemplo,hacen lo que les parece mejor con sus horarios nocturnos , ensayan pensamientos nuevos acerca de sus cuerpos, de sus funciones reproductivas, de sus vinculos con otros y acerca de su futuro. Lograron espacios de maniobra para alterar las recomendaciones familiares y escolares y generaron experiencias de identidad contrastantes con las ilusiones, esperanzas y apuestas parentales. Produjeron sus propias politicas(Giberti 1993) y al hacerlo dejaron a la vista lo indeterminado de las que se supusieron unidades de medida para describirlas.
La niña, indefinida semánticamente y transvasada al genero otro, tejió posibilidades nuevas asociandose con otras niñas y descomprimió la infraestructura donde residía la unidad de medida niña, para comenzar a registrarse,percibirse distinta de aquello que los demás le decían que era.
Mientras las practicas políticas se reducían a un quehacer de elite, fue posible mantener esa unidad de medida, pero una vez que el genero mujer avanzó en los territorios de las politicas y de la participación, se complejizaron los silencios y las omisiones. Hoy hablamos de las niñas ,reclamamos por ellas y afirmamos que es preciso hablar de ellas y definir politicas publicas que la reconozcan y las abarquen, asumiendo las especificidades acordes con su estatuto de niñas.
Realidad y racionalidad como fundamento para una nueva propuesta referida a Politicas Pùblicas destinadas a las niñas
Una tarea preventiva de antiscriminacion demanda transformar la realidad que niñas y adolescentes nos evidencian, y convertirla en racionalidad:esto es un hecho político. Racionalidad consensuada que registre y selecciones lo mejor, en el sentido de lo más prometedor de esa realidad.No cualquier aceptación de cualquier realidad. Racionalidad cuya evidencia y cuya fuerza puede resultar, de la producción de políticas públicas destinadas a desinvolucrar a las niñas y las adolescentes de los genéricos niñez y adolescencia. Es decir, evaluar, reconocer y orientar los ritmos y contenidos de los cambios que las niñas y adolescentes protagonizan: la selección y la valorización de tales cambios constituye un ejercicio del poder a cargo de quienes deben poner en acto las politicas pùblicas atendiendo al futuro de quienes ahora son niñas.
La nueva racionalidad que demandan los cambios que niños,niñas ,puberes y adolescentes varones y mujeres protagonizan, se caracteriza porque exige comprender los nuevos fenómenos en su proceso de articulación con lo que aun existe, con lo que tradicionalmente puede persistir. Una racionalidad que se caracterice por comprender los hechos en sus diferencias , lo cual forma parte de un proceso de simbolización resignificada y corregida. Es decir, politicas que propongan-y orienten- prácticas destinadas a desactivar prejuicios y estereotipos acerca de las niñas además de introducir modos de producción que avancen más allá de las recomendaciones convencionales respecto de sus derechos humanos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *