Generaciones de psicoanalistas, política e historia

Sintesis del articulo publicado en Actualidad Psicologica, mayo 2002

Por Eva Giberti
No se trata de abandonar la Psicología; se trata de poner el saber psicológico al servicio de la construcción de una sociedad donde el bienestar de unos pocos no se asiente sobre el malestar de los más, donde la realización de los unos no requiera la negación de los otros, donde el interés de los pocos no exija la deshumanización de todos.
Como psicólogos no podemos volver la espalda a los procesos socio-políticos, bajo la disculpa de que no son de nuestra incumbencia. Lo son y ello por requisito de nuestro trabajo a favor del desarrollo humanizador e integral de los grupos y personas.
Ignacio Martin Baro
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Cada generación propone acerca de qué tema y de qué situación habrá de debatir (que lineas teóricas querrá cuestionar y cuáles preservará) según sea lo que en cada época se admita como inamovible o canjeable, sustituíble y desechable. El transcurrir generacional incluye a las creencias y convicciones de los psicoanalistas-transmitidas generacionalmente- y acotadas por las nuevas lecturas de los mismos textos freudianos incorporando conocimientos e informaciones de la antropologia, la biotecnología , la sociologia y las ciencias politicas.Lecturas que no desactivan las ideas freudianas acerca del funcionamiento del psiquismo pero se constituyen como entorno discursivo capaz de retomar algunas lineas teóricas del psicoanálisis para rehacer su recorrido y conducirlas hacia una desembocadura sintónica con los paradigmas actuales de la cultura,la ciencia y la técnica.
El posicionamiento psicoanalítico ante los hechos que protagonizamos como sujetos que operamos en la propia tierra natal, salvadas sean las excepciones, está asociado a una generación que oscila entre la repetición cronificada del caso Juanito (Giberti E.1993) y la ley del padre como enclave de confusion entre ley y autoridad .Si bien el texto de Baró remite a la psicologia y no al psicoanálisis, es lícito hacerlo extensivo a la filosofía que ontologiza los contenidos del psicoanálisis. En el momento actual dicha ontologizaciñon propone ,como inevitable la presencia de un corpus político-económico incorporado como fundamento de la subjetividad, a partir de un viraje ético que jaquea la preocupación por la ética del psicoanlsis y la ética del psicoanalista si éstas se abroquelan en la ética del deseo.
Los primeros avances se afincaron en la proliferación de descripciones acerca de las «nuevas patologías» intentando un aggiornamento que traccionaba los datos y cuadros clinicos de la realdad hacia los parámetros diseñados por las teorias deuso habitual .
Sumándose a la tesis de las «nuevas psicopatologias» apareció la expresion » se rompieron-o no se respetaron- las reglas del juego» . La afirmación apunta a la insurrección popular, a las puebladas y a otros entre los hechos que transitamos cotidianamente.
¿Cuáles eran esa reglas y de que juego se habla? Si bien la expresión adquirió identidad al ser reconocida por los diccionarios, no podemos ignorar que la etimologia de juego remite a broma, chanza y burla. Las reglas, entonces, tendrían la responsabilidad de incorporar una dosis de seriedad ordenadora al campo del jugar.Responsabilidad compartida con los principios morales que una comunidad acepta a partir de la racionalidad que caracteriza a cada época. Ese es uno de los caminos de ingreso a la idea de Estado, y Estado-nación, creador, sancionador y protector de las leyes que deben cumplirse para garantizar la vida y el bienestar de l@s ciudadan@s . El campo psicoanalítico, fecundo en argumentos y descripciones asociadas con la Ley , no avanzó sin embargo en el estudio de lo que el Estado-en tanto matriz de leyes y de Ley- significa en la fundación identitaria del sujeto,tal como el documento de identidad lo consagra : nacionalidad como localización inicial del ser, simbólicamente anudado al suelo natal. No consideró pertinente interesarse por un territofio que ,se suponía era ajeno a su proyecto teórico
No obstante es imposible desagregar de la construcción de la subjetividad que no/toda/es engendrada en y por el psiquismo individual. Extender la concepcion de Estado al Superyo arriesga una simplificación que desconoce la complejidad que tal concepto encierra, comenzando por la diferenciación entre Estado y Estado de derecho como prácticas culturales diferenciadas.
El Juramento y la ruptura
Al analizar los hechos desde la idea de la permanencia -o no- de las reglas , se transparenta el siguiente deslizamiento epistemológico (ideológico) : las reglas del juego no son equivalentes al sistema jurídico. Si recordamos a Kelsen, que sostenía que dicho sistema era un orden normativo globalmente eficaz y provisto de sanciones, verificaremos que dicho sistema fue vulnerado y transgredido por quienes juraron respetarlo.Lo cual forma parte de lo que Gramsci mencionaría como una verdadera crisis orgánica, a la que se añadió la presencia masiva de nuevos protagonistas politizados debido a sus necesidades insatisfechas y a la que sería «una súbita comprensión del campo» (como dirían los gestaltistas originarios). Es decir, el reconocimiento de la crisis en todos sus niveles, expresadas en las asambleas barriales donde se comenzaron a recortar subjetivaciones dirigidas por intereses de indole politica, que no equivalen,
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Desembocamos entonces en una variable ético/política cuyo origen remoto y su persistencia la pondera como insustituíble: el juramento .(En realidad todo juramente está asociado,por contrafigura, a su traición).Tanto presidentes cuanto ministros y legisladores se comprometen a cumplir jurando por Dios y los santos Evangelios. El texto ritual es explicito: si no lo hicieran, alguien y algo, Dios y la Patria deberían demandárselo.
Tanto el Uno cuanto la Otra son abstractos y esenciales, pueblan los imaginarios, responden a pautas virtuales y se reconocen como simbólicamente poderosos.
Actualizando simbólicas y enfrentados con un Real inasible, el gran Otro del psicoanálisis es una Otra que, debiendo funcionar como severo referente condenatorio, porque de tal modo fue convocada por los principios ordenadores de la Ley , ha debido ,sin embargo, buscar refugio en los libros de lectura del ciclo escolar primario. Donde aún se habla de Ella.
La misma Patria, que según la leyenda, convocó Mariano Moreno en el momento de morir cuando en su queja agónica anticipó acertando lo que sucedería con Ella : «!Ay Patria mía!»Sin imaginar la afrenta que el decir popular identificó como la Patria financiera gestada por los acólitos del neoliberalismo y de la globalización salvaje. Si evoco la presencia de la palabra Patria en mis años infantiles y juveniles y contrasto con lo que sucede hoy, se debe a que evalúo desde una apoyatura generacional que me permite reconocer la vivencia de satisfacción asociada con la que sería su representación temprana. Los discursos dominantes que la escuela aportó constituyeron, junto con las inscripciones en el psiquismo infantil provenientes de la-casa-de-los-padres-mi-casa, la matriz de una subjetivación cuyos contenidos estaban politicamente modulados. Sería ingenuo desconocer la irradiación política que provenía de las gestas heroicas con las que se acuñan las historias nacionales-escolares. Es esa vivencia de satisfacción la que condensa la representación de una patria incomprensible como tal en el jardin de infantes.
Con el transcurrir del tiempo la ciencia política ya no está ligada a la ciencia histórica como en la decada del 40 , cuando yo concurría a la escuela.
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Ni la patria ni la tierra natal convocan al psicoanálisis, pero sí convoca el pais desagregado de ambas, como el lugar simbólico y como un existir en la frustración y en el sufrimiento. Ese lugar y los sujetos que lo habitan , gestionados por el neoliberalismo y por sus discursos del poder, constituyen un objeto para el psicoanálisis; esta generación está en condiciones de significarla incluyéndose como átomo de dicho objeto.
Por qué la Historia
La disciplina histórica constituye una bisagra imprescindible para incorporar el concepto de subjetividad. Entonces es posible preguntarse por su desinterés aerca de apoyaturas histórico-cronológicas en los aportes del psicoanálisis que se ocupan de hechos históricamente registrables. Cualquiera sea la teoria impetrada y salvadas las notorias excepciones que se encuentran en algunos textos y artículos, que se ocuparon del terrorismo de estado y de sus efectos, si bien es posible encontrar aportes referidos a proyectos (lo que implica una historización de la producción) es infrecuente encontrar una mirada retrospectiva hacia lo acontecido en décadas cercanas.Una excepcion.y no la única se inscribió en la Asamblea Autoconvocada( Ver Notas.). Información que por cierto aparece cuando algun@s colegas analizan los efectos de las represiones politicas.
Si sólamente apelásemos a las teorías de la memoria (Freud S.1920, Maldavsky D.1992) para relacionarlas con el olvido y los recuerdos lograríamos una perspectiva incompleta porque la ausencia de parámetros fijadores parecería responder a la falta de registro concciente acerca de los procesos politico, económicos y sociales en los que se insertan las actividades del psicoanalisis. Como si asistiésemos a una falla en la constitución de procesos concientes lúcidos capaces de caracterizar el entorno , tanto el que estudian otras disciplinas, cuanto los testimonios de analizandos, pacientes, consultantes, alumnos . Calidad de conciencia que es propia de la vitalidad anímica más allá de los análisis de las vinculaciones familiares, grupales e institucionales. Estas conciencia lúcida que implica desasirse de la concentración extrema – fanática a veces – en el análisis de historiales para enfrentarse con el mundo externo del cual, provienen los estímulos capaces de vulnerar la coraza defensiva. Poner en acto este mecanismo requiere incorporación de afectos y procesos de intercambio afectivo. Quizás el escaso protagonismo de los datos históricos en la construcción de historiales y presentación de trabajos teóricos y técnicos no sea ajeno a la eficacia de una coraza con entidad propia del orden del psicosnálisis antiestimulo frente a todo aquello que no sea la aplicación de las teorías tal como fueron enseñadas y persistidas.
Encontramos un ejemplo en la lectura de las respuestas aportadas hoy en día por profesionales del mundo psi ante la demanda periodística referida a los hechos que nos catapultaron hacia la certeza del empobrecimiento y del fracaso de la ilusión del uno a uno (un peso = un dólar). Con frecuencia esos ejemplos- evidencian la improvisación y la búsqueda de recursos en los contenidos de un psicoanalisis tramitado con modalidad escolar. La apelación a la solidaridad y al refugio en los afectos de la familia se constituyeron en lugares comunes de esas declaraciones, arriesgando mencionar la solidaridad, categoría cuya aplicación reclama un posicionamiento filosófico e histórico ya que depende de la ideologia politico social que la construya: no está regida por su definición en el diccionario. Freud la mencionó en Los Sueños , en Totem y Tabu , en Psicologia de las Masas y en otras publicaciones y la relacionó con la formación reactiva y por extensión con la culpa. Por su parte Lacan habló de solidaridad entre significantes, ambos desde un lectura propia del psicoanálisis y ambas necesitadas de revisión teórica actualizada. En cuanto a los afectos de las familias están lo suficientemente alterados como para que no garanticen efectividad como horizonte reparador En esta índole de respuestas quedan excluidas las evaluaciones politico económicas que forman parte integrativa de los procesos de subjetivación de «la gente».Tal exclusión,propia de la inconsistencia perceptual con que se abordan los hechos y situaciones cotidianos (desconociendo su capacidad impregnante de lassubjhetividades) sugiere la pertinencia de incluír la conciencia lúcida y la memoria evocativa como analizadores impostergables si de análisis de las subjetividades actuales se trata.
Si recurrimos a la eficacia de tales analizadores se ilumina lo sucedido en la decada del 70 en America latina , cuando el continente quedó varado en el corporativismo financiero que habrían de organizar el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, asistidos por los capitales de un empresariado que operaba en nuestro país antes que la globalizacion hiciera sentir sus efectos. En este sentido , la ineficacia del Estado para controlar -mediante los aportes a la antigua DGI, por ejemplo- las transgresiones y violaciones a las leyes vinculadas con las empresas y el comercio, constituye un dato histórico
La inserción del golpe de estado del 76 consagró el modelo que dicho corporativismo implementaba, cuyo proyecto apuntaba al achicamiento del estado-nación incorporando privatizaciones y transferencias de riquezas a las empresas multinacionales que posteriormente se conocerían como el grupo de los 8 (G8)(Giberti E. 2001). Los ajustes sociales y su incidencia en las formas de vida de la población fueron minando progresivamente la organización social y sus recursos simbólicos y concretos
Al decir de I.Ramonet (2002):»El neoliberalismo está atacando el orden social existente (…). El frente económico, que es el más importante debido a las consecuencias que tiene para toda la humanidad, está dirigido por el Fondo Monetario Internacional (FMI),el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de Comercio (OMC):estas tres organizaciones forman el verdadero eje del mal.»Esas consecuencias se asociaron al que el mismo autor describe:»Armados con el monopolio de la información, los guerreros ideológicos de la globalización han constituido una dictadura que depende de la complicidad pasiva de aquellos a quienes subordina.»
La presencia de los capitales financieros que llegaron desde el exterior en busca de veloces y suculentos rendimientos también aportaron marcaciones culturales e intelectuales propias de sus intereses. Al convertirse en reguladores de los intereses de la clase politica y de los gobiernos (fenómeno ostensible durante el gobierno de Menem), por una parte adquirieron poderes extraordinarios consentidos – y aún promovidos – por parlamentarios y partidos políticos (salvando algunas excepciones) y por otra parte recrearon el campo cultural y los contenidos de los imaginarios sociales en relación con el efecto dólar. Las «relaciones carnales»con los Estados Unidos instaló una metáfora impregnada por el deseo de un ministro y expresada según las leyes de su proceso primario que dejaba al descubierto la indole de relaciones que se privilegiaba en los ámbitos del poder de esa época.
Las narrativas neoliberales
Las narrativas neoliberales , fomentando proyectos despolitizados, coadyuvaron en la genesis de nuevas simbólicas y de contenidos del imaginario social destinados a generar instrumentos de percepción capaces de privilegiar los intereses de tales capitales financieros. Ramonet (2002) lo ilustra con claridad: «El frente ideológico (del neoliberalismo) que es silencioso e invisible se encarga de convencer a la humanidad que la globalización traerá la felicidad universal. Para la consecución de este objetivo se cuenta con la activa colaboración de las universidades, los centros de investigación y la cooperación de los principales medios de comunicación «.
Durante la convertibilidad -con el dólar uno a uno, fenómeno económico desaconsejado por los especialistas que anticiparon la catástrofe actual – el nivel de compras y mejoras en la calidad de vida de las clases medias clausuró la lucidez de un registro conciente y de la capacidad perceptual acerca de las necesidades padecidas por grandes sectores de habitantes del pais. Dichas narrativas se inscribieron exitosamente en las clases medias (de las cuales provenimos, casi siempre,los y las profesionales del mundo psi).
Este es uno de los productos del economicismo que afirma: lo que interesa es el salario y lo que importa es la reivindicación del derecho a contar con ingresos «dignos». Con lo cual, tras la apariencia de la defensa de los derechos se oculta la absoluta indiferencia hacia valores de otra índole, por ejemplo, el derecho a la educación, a la salud, al ocio.
O sea, la defensa estricta del propio salario deja de lado la construcción de un pensamiento capaz de ocuparse estructuralmente y responsablemente de los otros y de las otras. Sin embargo , entre nosotros, este modelo comenzó a fisurarse: el diálogo entre piqueteros y asambleístas barriales(caceroler@s) permite imaginar el ensayo de otra índole de asociación en las prácticas sociales.
Estas narrativas liberales, como otras narrativas, amasan los componentes mediante los cuales narramos nuestra historia a otr@s y a nosotr@s mism@s y de este modo otorgamos sentidos a los hechos y los convertimos en tramas argumentales (Somers M. 1992) destinadas a sostener nuestra identidad: «Llegamos a ser quienes somos a pesar de lo efímero, múltiples y cambiantes que seamos, debido a nuestra localización -habitualmente inconciente- en las narrativas sociales y en las redes de relaciones que de las cuales por lo general no somos sus autores.»La selectividad de intereses,valores y contenidos de ideas que ofrecen los discursos neoliberales aportan criterios valorativos según sus proyectos regulados por una política de mercado, que sustituye-sustituyó- o interfirió otros criterios regidos por necesidades sociopoliticas acordes con la realidad del país. Narrativas apropiadas por un segmento significativo de la población que incluyó a determinados sectores universitari@s y mediante sus argumentaciones facilitó la postergación (o anulación) de responsabilidades de índole social respecto de la situación de los sectores excluídos o marginados. Pudo producirse de ese modo en quienes privilegiaban- privilegian- la autorreferencialidad de los contenidos teóricos clásicos y tradicionales para sustentar y sostener un modelo exittoso y vigente en la práctica clínica que acuerda con la canónica de un determinado paradigma psicoanalitico, aquel que,por definición, interpreta y señala según la regla de abstinencia. Procedimiento que se incluye en la propia narrativa psicoanalítica . Claro que, el efecto de las propias narrativas generadas según la descripción del párrafo precedente que,más allá de una determinación conciente resultan producidas en sintonía con los intereses neoliberales, es el que proviene del desinterés respecto de un pensamiento crítico. Dicho pensamiento es capaz de actuar críticamente ante los efectos de situaciones sociopolíticas peligrosas en analizand@s y alumn@s cuanto en 2) la interpelación de si mism@ cuando se ponen juego las identificaciones con contenidos irrestrictos del megapsicoanálisis freudiano. Este planteo ,con matices diferenciales, existió en las décadas del 60 y del 70 cuando algunos grupos formados por psicoanalistas cuestionaron la aplicación dogmática del psicoanálisis que en esa època hegemonizaba sus prácticas : fue una generación insurreccional y rupturista, que incluyó narrativas ajenas al corpus canónico; y fundó la que habría de instituírse como anticipo de las narrativas actuales. No podemos pensar que el exilio de la mayoría de aquell@s psicoanalistas- y la desaparcición de algun@s de ell@s- haya sido ajena a su posicionamiento como creador@s de otro lugar y de otras tópicas.
El efecto de las narrativas en la cambiante construcción identitaria forma parte de las tramas mediante las cuales se tensan los aportes externos (politico económicos en este caso) que se incluyen en los procesos de subjetivación que,como dije anteriormente, abreva en la empresa fundacional del inconciente.
Las consignas expulsivas y el suspenso : ¿y si no se van todos ?
Humillaciones a las que es posible anticipar la incorporación de otra relacionada con «!Que se vayan todos!» consigna,soberbia y altisonante.
Las consignas forman parte del vocabulario que utilizan quienes forman parte de determinadas reuniones masivas y entre nosotros adquirieron particular significación durante la dictadura que se inauguró en marzo del 76. Una de ellas, que reitera un mandato político internacional : «La sangre derramada no será negociada» es paradigmática de aquello que se considera inclaudicable . Esa consigna es la que utiliza Bordieu, citando a Thompson para ejemplificar el grito de una rebelión que no tiene que ver con el pensamiento revolucionario que imaginan los intelectuales, sino con la indignación propia de la toma de conciencia.(Giberti E 2002)
Es una consigna que supone la traición por parte de quienes podrían negociar la sangre derramada ¿de quiénes? De aquellos y de aquellas jóvenes que protagonizaron la Patria fusilada en la década del 70. Apela a la presencia de las víctimas como demanda inclaudicable de justicia y encierra un núcleo de sensatez que la fortalece y que está representado por el derecho y el deber de continuar reclamando juicio y castigo para los responsables.
Esta consigna no autoriza dudas acerca de su propósito. Tampoco parecería que hubiese titubeos en quienes reclaman ¡»Que se vayan todos!» Sin embargo esa expresión responde al sentido etimológico e histórico que la caracteriza como señal o indicio y también como signo. Es decir, que aunque aparezca como rotunda en su verbalización : «No tiene que quedar ninguno de los que están» según el deseo y la intención de quienes la pronuncian , admite una revisión. ¿Quiénes son todos?¿Quiénes elegiran la totalidad de esos «todos» para comenzar o consagrar su expulsión? A pesar de su fuerza , visceral y vivencialmente sostenida, (y de las indiscutibles verdades que asisten a quienes la vociferan) , carece de los proyectos encargado de aportar los cuadros que se precisarían para gobernar una vez que «se echó a todos los malos». Es una consigna expulsiva como una regurgitacion, como un eructo que anticipa una digestión; funciona como un indicador de algo que aunque ruidoso es transitorio y que no representa la justa ira ciudadana. Pero consiguió incorporar algo nuevo en la relación entre «la gente» y los políticos: asi como «La sangre derramada no será negociada» subraya el protagonismo de las víctimas, «Que se vayan todos» localiza a los políticos, caracterizandolos como victimarios. Victimarios responsables por los padecimientos personales y por la situación en la que se encuentra el país. Asi es como se los posiciona hoy en día, y es por la peligrosidad que se les atribuye que se reclama su partida.
Una vez amainada la furia , evaluando las alternativas que ofrezcan la asambleas, los consejos barriales y los lideres que en ellas se recorten, nos encontraremos con los que no se fueron, con aquellos de los que no es posible prescindir . Porque no estamos en una revolución.
Entonces, una de las teorías acerca de la subjetividad se preguntará por las identificaciónes del Yo con el modelo o/y con el ideal (Freud 1915, 1950) que en esta situación pareceria apuntar a un modelo desconocido, pero con seguridad diferente de los protagonizados por los funcionarios y politicos ya evaluados.
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Tradición y transpaso(transferencia) generacional
Sabemos que la tarea psicoanalitica no puede confundirse con esclarecimientos sociopoliticos ,pero dada la persistencia de la genuflexión ante el FMI y ante sus pares y acólitos corresponde tener en cuenta que lo específico de la situación actual y del futuro está vinculado sustantivamente con la histórica política del Grupo de los 8 para con los paises de America latina. Lo que no requiere la producción de un psicoanálisis latinoamericano, sino una comprensión analítica de los sujetos latinoamericanos, entre quienes nos encontramos (Ver Notas.»Identidad latinoamericana») .Imaginar que los contenidos de las teorías son ahistóricos y ajenos a las topologías que las prácticas sociales construyen formaba parte de los procesos que identificaron a otras generaciones de psicoanalistas.En otra oportunidad sostuve(Giberti E. 1999) refiriéndome a la conveniencia de recurrir al nomandismo intelectual para des-sujetarnos de los dogmas y del facilismo de la repetición, que esa índole de pensamiento es la que precisamos para acompañar las nuevas desesperaciones de los sujetos escindidos y de los no-sujetos ; algunas de esas desesperaciones fueron claramente descriptas por los maestros en el ámbito de las psicopatologías que estudiamos años ha, y alli encontramos huellas fecundas; pero en otras oportunidades, si retrocedemos hasta aquellas concepciones en busca de recursos para enfocar el paisaje actual , la cinta del cassette chirría sin encontrar el timbre ni la altura que nuestr@s consultantes demandan. Particularmente en la Argentina actual que nos propone explorar los contenidos de las teorías que utilizamos y sus prácticas. » La tendencia a la exploración y la importancia de lo nuevo concita una insatisfacción que puja por avanzar en contraposición con la convocatoria de experiencias anteriores.»(Giberti E. 1999). La pulsión que permanentemente avanza hacia nuevos rumbos cuenta también con componentes conservadores(Maldavsky D.1992): «En consecuencia se produce una insatisfacción entre lo que se anhela repetir y lo que se persigue como novedad en el mundo, con pronóstico de aventura» Insistir en el antiguo paradigma del proyecto que garantice el bienestar futuro significa desatender las urgencias que ahora se juegan en niveles de supervivencia acorralada. El andar nómade, que constituye una disposición del pensamiento asume que lo ya dado como contenidos teóricos y técnicos forma parte de lo que conviene superar y de lo cual es preciso despedirse sin aniquilarlo: el gesto identitario del nómade es la despedida porque es capaz de transitar ese adios de si mismo que provoca la propia creatividad que nunca termina y no se agota ,porque es deseo. La cual, en el pensamiento nómade se acompaña con la razón autonoma, la que es capaz de asumir la incertidumbre respecto del pasado y del futuro (a diferencia del raciocinio heterónomo que siempre encuentra la explicación y fundamentación en los argumentos que provienen de otr@s dispuestos a ensoñorearse en el Yo de quienes repiten obedientemente).
La pulsión de saber de l@s psicoanalistas se esfuerza rumbo los origenes de las nuevas subjetividades – que incluyen las subjetividades de quienes formamos el mundo psi – rastreando las irradiaciones políticas que se inscribieron junto con la temprana vivencia de satisfacción ahora reconocida y también ahora nostalgiada. Es esa pulsión la que conduce a los registros de las subjetividades que ahora nos convocan impregnadas por el fundamento sociopolítico que siempre existió y que ahora se reconoce como amenazante ; y es la pulsion de saber la que no puede escamotear la historia de nuestros días y el pronóstico que los acompaña. Las metas y objetos de esa pulsión se diferencian e identifican según sea la generación que la pulse. Afirmación que no presume de original , pero si resulta útil para desactivas el potencial autorreferencial -derivado del deficit de pensamiento crítico – que dificulta la percepción de los efectos del FMI , de sus acólitos y de nuestros políticos complacientes en la gestión de las subjetividades que con las que hoy trabajamos. Que incluyen las nuestras.
BIBLIOGRAFIA
Bordieu P.(2000):Note brève sur l’antinomie de la protestation collective en PROPOS SUR LE CHAMP POLITIQUE, PUL, Lyon
Freud S. (1915):Pulsiones y destinos de pulsion, En AE,Vol.14
Freud S. (1920) :Más allá del Principio del Placer. En AE, Vol 18
Giberti E. (1993):Los chicos se escaparon de los libros, en Pagina 12, octubre
________(1999):Un acompañamiento nómade en psicoterapias y psicoanálisis, REVISTA NOMADAS, Número aniversario, Univ.Central de Colombia. Dpto. de Investigación
________(2001): El Punto G, en PAGINA 12 ,06 de junio
_______ (2002a): Las consignas, en PAGINA 12, 25 de marzo
_______ (2002b): Los ciudadanos de las cacerolas en CLARIN, 4 de enero
Maldavsky D.(1992): TEORIA Y CLINICA DE LOS PROCESOS TOXICOS, Amorrortu
Ramonet I (2002): El otro eje del mal, en Le MondeDiplomatique, marzo
Somers M.R.(1992): Narrative Analysis in Social Science, en SOCIAL SCIENCE HISTORY, citado por P.VILA(2001) en el DICCIONARIO DE CIENCIAS SOCIALES Y POLITICAS, Emece.
NOTAS
*Giberti E. (2002b): Los ciudadanos del cacerolazo: La humillacion ,palabra que deriva de humus, tierra, se refiere a quienes han sido vencidos y están obligados a doblar su cabeza y apoyar la frente sobre la tierra, en señal de sumisión ante el vencedor.
*Asamblea Autoconvocada de la Cultura y la Salud Mental : constituye una excepción.Acaba de convocar para las Jornada sobre Nuevas y Viejas subjetividades politicas.Entre sus propuestas: Analisis critico y autocritico de las diferentes formas de hacer politica en los ultimos 30 años. Violencia y practica politicas: la dictadura militar y/o economica y la resistencia. La Resistencia armada.Otras formas de violencia.
*»Identidad latinoamericana»: No corresponde pensarla en términos absolutos;su análisis incluye la variable aborigen, la variable inmigraciones y la presencia ibérica derivada de la conquista.Estas perspectivas se articulan con otras culturas provenientes de otros meridianos . Es la convivencia entre todas ellas las que conviene estudiar para referirse a las características de un pueblo con características propias.
(ð):Ignacio Martín-Baró (Valladolid 1942-El Salvador, 1989),psicólogo y sacerdote jesuita dedicó la mayor parte de sus investigaciones al estudio de la realidad social y política de El Salvador.Profesor de la Universidad Centroamericana «José Simeón
Cañas»(UCA).Fue vicerrector y encargado del Departamento de Psicología y Educación . Fundó el Instituto de opinión pública, el IUDOP.
Libros: (1983). Acción e ideología en Psicología social desde Centroamérica. San Salvador: UCA editores. (1986/1989). Psicología de la liberación. Madrid:Trotta. Procesos psíquicos y poder. En M. Montero (ed.), Psicología de la acción política. Psicología socide la guerra(1990). UCA Editores. San Salvador. (1995) Barcelona: Paidós. El 16 de noviembre de 1989 fue asesinado junto con otros cinco jesuitas por agentes del Estado pertenecientes a la Fuerza Armada de El Salvador. La idea de sectores de la Fuerza Armada de identificar a los sacerdotes jesuitas con el FMLN provenía de la especial preocupación que dichos sacerdotes tenían por los sectores de la sociedad salvadoreña más pobres y más afectados por la guerra.

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