Erótica: disciplina en formación

Recordamos que el Kama Sutra, libro religioso destinado a enseñar prácticas eróticas ,tuvo su origen en la India.Se ocupaba de la enseñanza de los placeres sexuales mediante la aplicación de distintas técnicas,una de ellas las diferentes posiciones que pueden practicarse durante el coito.

El texto describe morosamente las caricias capaces de estimular a la pareja durante los juegos preliminares e incluye el valor de las ropas, los perfumes y las luces durante las relaciones sexuales;también clasifica a hombres y mujeres según sea el tamaño de sus genitales.
Otro libro sagrado perteneciente a la cultura china anterior a las dinastías Ming,es el que se conoce como el Libro de Las Nubes y la Lluvia. Tanto éste cuanto el Kama Sutra se consideraban los clásicos del erotismo gestados durante los primeros siglos de las culturas orientales. Parecía que en Europa no se había diseñado algo semejante; hasta que alrededor del 1400 apareció, escrito en catalán, un manual que, con la excusa de lo que entonces se imaginaba higiene sexual, cerraba el texto con una serie de consejos y recomendaciones que intentaban mejorar las relaciones sexuales de las parejas. Su autor anónimo, lo bautizó «Speculum al foderi» y actualmente se lo considera dentro de los tratados eróticos españoles medievales.
Pero acaba de descubrirse otro texto, escrito por un morisco español, víctima del exilio de 1609 ; éste produce su texto desde su exilio en Túnez. Se trata de un opúsculo dedicado a los buenos usos del matrimonio, escrito en español con algunos comentarios en árabe. Lo interesante es que, siendo su finalidad estrictamente religiosa -tanto que incluye el Corán varias veces- describe el coito en sus pormenores, el juego erótico previo, las posiciones más recomendadas, las ventajas del orgasmo que supone simultáneo y las abluciones posteriores al mismo. (Lopez Baralt 1972).
El texto defiende el placer sexual de la mujer como un derecho indiscutible, así como la posibilidad de expresar su libido de distintas maneras. Su autor nos revela que en su fuente de inspiración estuvieron los sufíes y algunos jurisconsultos árabes:de allí la vinculación entre sexualidad y religión. Pero respecto de esta última, se trata de una concepción posicionada en las antípodas de los postulados cristianas recalcitrantes. Dice en uno de sus párrafos: «Cuando el hombre mira a su esposa y ella lo mira, Alá posa sobre ellos una mirada misericordiosa. Cuando el esposo toma la mano de la esposa y ella le toma la mano, los pecados se deslizan por el intersticio de los dedos. Cuando él cohabita con ella, los ángeles los circundan de la tierra al cenit. La voluptuosidad y el deseo tienen la belleza de las montañas».
Tanto nuestro autor, cuanto los sufíes consultados por él, insisten en«no precipitarse cuando asome el deseo de la mujer», después de haber descripto cuidadosamente los preliminares capaces de despertar ese deseo. Recordemos que también el Arcipreste de Hita, en su Libro del Buen Amor, hace recomendaciones a las mujeres, sugiriéndoles que, a solas con el marido se comporten de manera disoluta , pero en público con extrema honestidad. O sea, a través de los siglos existió afán por enseñar a gozar.
Los tratados que se ocupan de la vida sexual y en particular de la erótica, es decir del análisis del placer, nos colocan frente a literatura escrita por varones. Sin embargo, cabe mencionar a Platón quien introduce a Diotima, la mujer que, según él, más sabe de amor (que no es lo mismo que placer; la cito por asociación) . Es Diotima quien abre el discurso acerca de Eros, en el Banquete, una de las obras más famosas del filósofo: s a ella a quien Platon le da letra cuando se trata de hablar de relaciones amorosoas.
Una perspectiva semejante,la de Scherezada en las Mil Noches y Una Noche cuando describe escenas gozosas ante el sultán Harum Al Haschid, en el intento por salvar su vida:también es un hombre quien escribe la historia original.
Cuando Platón construye su discurso mediante la ficción de Diotima , sugiere que Eros merece ser captado mediante el conocimiento, que en aquellos tiempos se suponía era el de la verdad. Cuando Platón introduce a Diotima apela al discurso del conocimiento y aporta una novedad:la mujer es quien lo transmite. En la actualidad, también la mujer cumple la función de iniciadora mediante el conocimiento del placer, desde un discurso académico universitario o bien divulgativo a través de los medios de comunicación; ya no exclusivamente utilizando su cuerpo como las prostitutas a cargo de una función iniciática para muchos varones. Al impulso de la tradición fundada por una Diotima que no sabemos si real o imaginaria, el género mujer hoy en día mantiene el compromiso corporal en un nuevo nivel, el del conocimiento. Para poder conocer en el ámbito de la sexualidad, es preciso ejercer el poder de ambos hemisferios cerebrales: el hemisferio responsable por la formación de conceptos, experto en abstracciones, y el otro hemisferio, el de los matices, la sensorialidad, la creatividad.
A partir de la década del 50, la aparición de mujeres que estudian e investigan acerca de la sexualidad, abre un campo que no es el de la literatura erótica, que ya habían transitado por las escritoras, sino que avanzan en los territorios del ensayo. En Estados Unidos, la pareja Masters y Johnson(1978) durante la década del 60 incluyó los criterios de la mujer de ese binomio, así como Mary Sherfey(1974) investigó acerca de la sexualidad femenina y Kate Millet(1975) revisó la relación entre sexualidad y poder en distintas épocas y según diferentes escritores.
El dato no es meramente político,también apunta a subrayar la inclusión de perspectivas femeninas en la recreación y resignificación de lo que históricamente se entendió como placer y goce : ambas instancias escasamente estudiadas en los ámbitos universitarios.
La Erótica en tanto es una disciplina en constitución que se ocupa de estudiar el placer en cualquiera de sus expresiones, reclama una descripción de lo que placer y goce sean desde una perspectiva de género. Dichos goces y placeres, en su construcción y en su modo de ser sostenidos, desarrollados y ampliados por hombres y mujeres, demanda la perspectiva de ambos géneros. (Giberti 1984)
Así como hoy en día,concretar la construcción de placeres frecuentemente requiere reflexionar en lugar de improvisar, conocer en lugar de respaldarse en «el instinto»: los placeres y goces de los seres humanos no dependen exclusivamente de «la naturaleza» puesto que somos sujetos de cultura y sujetos de deseo, lo cual torna recomendable incorporar los conocimientos que la Erótica propone. Esto lo sabían los hacedores de textos eróticos y también quienes los prohibieron y sustituyeron la construcción de placeres por la construcción de dispositivos de poder cuya tarea fue neutralizar y satanizar las perspectivas placenteras.
Hoy en día la Erótica, en busca de una formalización metodológica que le permita estructurarse como disciplina, accede a las aulas universitarias , propone su campo discursivo propio y crea sus propios significantes Atravesada por la política, la economía, la ética, la estética, las ciencias sociales, la medicina, estudia todo aquello que se ciña alrededor del placer, cualquiera sea signo. Con lo cual abre un debate mayor en la cultura que anuncia el próximo milenio, ya que se trata de dilucidar qué es lo admitido y por donde pasa lo inadmisible en los comportamientos públicos y privados del sujeto: fueron necesarios muchos esfuerzos para disimular el papel del erotimo en estas deliberaciones que siempre se supusieron patrimonio exclusivo de la ética y del género masculino.(Giberti 1991)
Recuerdos históricos
Cuando en la década del 50 comienzo a ocuparme del tema mediante cursos denominados de Educación Sexual destinada a adultos, y posteriormente cursos que se ocupaban de analizar temas propuestos por la Erótica como disciplina, en algunos ámbitos universitarios, y en algunos ambientes psicoanalíticos se generaron comentarios desfavorables a dichas prácticas
Más adelante, Laura Caldiz y María Luisa Lerer abrieron otros espacios proponiendo nuevos criterios desde una perspectiva sexológica.
El fenómeno, mujeres escribiendo, pensando, discutiendo acerca de estos temas no es casual, ni gratuito y reclama un análisis de la oposición binaria que se suscita entre ambos géneros: mujer-varón. Antagonismo tradicional, responde al cánon binario cuyo estudio caracterizó a la modernidad: revolución-reaccionarismo, burgueses-proletarios, etc.
Pero en la oposición tradicional hombre-mujer, nosotras ocupábamos el lugar de la madre: mujer equivalía a sujeto destinado a la reproducción y crianza de los hijos. De modo que la oposición se leía entre hombre y reproductora de la especie. Pero, al negarnos a ser consideradas exclusivamente reproductoras de la especie, lo cual incluía la capacidad de intuición al mismo tiempo que la tontería, la histeria, la frivolidad y todas las caracterizaciones que se utilizaron para describir al género mujer, al negarnos a mantener tales calificaciones como propias del género femenino, aparecemos en otras dimensiones.
En el tema que nos ocupa, es el lugar de mujeres que estudian el placer pensándolo y construyendo teoría al respecto. Con lo cual el placer se introduce como tercer término dentro de la oposición hombre-mujer, ya que, siendo el placer algo común e irreductible para ambos géneros, deja de estar en manos exclusivas del varón,ya sea para para «dirigirlo’ o pensarlo. Actualmente se incorpora como algo que ya no puede ser supuesto como privilegio del varón, (el único capaz de hablar de él) sino es la mujer quien también se hace cargo de construírlo para si y para la pareja, de acuerdo con lo que pensamos y sentimos
Al ocuparnos teóricamente del tema nos corremos del ámbito tradicional donde se dirimen los conflictos hombre-mujer para ingresar por medio de la promoción inteligente del placer, a un orden simbólico que tiene en cuenta las simetrías y los antagonismos y asume características ordenadoras de acuerdo con nuevos cánones y perspectivas.
(*)Por razones que desconozco, la Revista editó sólamente la primera parte de este articulo
Bibliografia
GIBERTI E. : El Goce, el placer,lo obsceno,la mujer y la transgresiónen REV. ACTUALIDAD PSICOLOGICA; Año X; Nº 98; Bs.As; 1984
GIBERTI E .: Erótica : Grupos en reflexión en ACTAS del PRIMER CONGRESO DE PSICOANALISIS DE LAS CONFIGURACIONES VINCULARES; Bs.A s. ; 1991
LOPEZ-BARALT L: UN KAMA SUTRA ESPAÑOL; Siruela; Madrid; 1992. Cf. también Revista QUIMERA, Nº 105. Madrid.
MASTERS W. y JOHNSON V.: RESPUESTA SEXUAL HUMANA; Intermédica; Bs.As.; 1978
MILLET K: POL´ITICA SEXUAL; Aguilar; México; 1975
SHERFEY M.: NATURALEZA Y EVOLUCION DE LA SEXUALIDAD FEMENINA; Barral; Barcelona; 1974
En nuestro país, comienzo a ocuparme del tema en la década del ’50, a través de Educación Sexual destinada a adultos y posteriormente cursos de erótica que comienzo a dictar en la década del ’60. Más adelante, Laura Caldiz y María Luisa Lerer abren espacios concretos proponiendo nuevos criterios desde una perspectiva sexológica. Ahora Claudia Selser presenta el texto de otra mujer, con una responsabilidad concreta.
El fenómeno, mujeres escribiendo, pensando, discutiendo acerca de estos temas no es casual, ni gratuito y reclama un análisis de laoposición binaria que se suscita entre ambos géneros: mujer-varón. Antagonismo tradicional, responde al cánon binario cuyo estudio caracterizó a la modernidad: revolución-reaccionarismo, burgueses-proletarios, etc. Pero en la oposición tradicional hombre-mujer, nosotras ocupábamos el lugar de la madre: mujer equivalía a sujeto destinado a la reproducción y crianza de los hijos. De modo que la oposición se leía entre hombre y reproductora de la especie. Pero, al negarnos a ser consideradas exclusivamente reproductoras de la especie, lo cual incluía la capacidad de intuición al mismo tiempo que la tontería, la histeria, la frivolidad y todas las caracterizaciones que se utilizaron para describir al género mujer, al negarnos a mantener tales calificaciones como propias del género femenino, aparecemos en otras dimensiones. En el caso que nos ocupa, en el lugar de mujeres que se ocupan del placer pensándolo y construyendo teoría al respecto. Con lo cual el placer se introduce como tercer término dentro de la oposición hombre-mujer, ya que, siendo el placer algo común e irreductible para ambos géneros, deja de estar en manos exclusivas del varón, para dirigirlo o pensarlo y se incorpora como algo que ya no puede ser supuesto como privilegio del varón, el único capaz de hablar de él, sino que es la mujer quien también se hace cargo no sólo de sentirlo, según la concepción masculina, sino de acuerdo con lo que nosotras pensamos y sentimos desde nuestra subjetividad.
Al ocuparnos teóricamente del tema nos corremos del ámbito tradicional donde se dirimen los conflictos hombre-mujer para ingresar a través de la promoción inteligente del placer a un orden simbólico que tiene en cuenta las simetrías y los antagonismos y asume características ordenadoras de acuerdo con nuevos cánones, que es lo que propone esta enciclopedia, la posibilidad de alternar con nuevos cánones y diversas perspectivas.

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